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16 de diciembre de 2018
Historia de la ciudad

Historia de El Pinar

El término municipal de El Pinar, que se extiende por ambas vertientes del Valle de Lecrín, cuenta con tres núcleos de población: el de Pinos del Valle, Ízbor y Tablate. Este municipio se formó en 1976. 

 

PINOS DEL VALLE: 

La historia de Pinos del Valle está ligada, a la del Valle de Lecrín. Aunque existen algunos hallazgos prehistóricos, no constituyen un material suficiente que logre ser referido a este pueblo. 

Del asentamiento de los romanos existe en este pueblo un acueducto ubicado en el paraje de Zazas. Por este lugar pasa el Camino Real desde Granada a Motril.

En la época musulmana Pinos del Valle adquiere el mayor apogeo y desarrollo económico, especialmente con la agricultura a la que perfeccionaron. Se desarrollaron nuevos cultivos y se construyó una red de regadío de la que aún hoy quedan "huellas": el Caz de Zazas hasta el camino de Ízbor y los restos de canalizaciones del Cerrajón. En el siglo XV se incrementó su población con los musulmanes que venían huyendo de Castilla y otros territorios ocupados por los cristianos.

Durante la reconquista de Granada por los Reyes Católicos todo el Valle, incluyendo Pinos, fue sometido a la destrucción de sus cultivos y captura de sus habitantes. 

Hay investigadores que hablan de Alauxa o Lauchar como el nombre originario de este pueblo.

Las tropas que rodeaban Granada hicieron varias invasiones en el valle, siendo la de abril de 1491 la más sangrienta y destructiva. 

Una vez producida la toma de Granada, los moriscos fueron respetados en sus costumbres y religión, hasta la llegada del cardenal Cisneros que se impuso de forma violenta. 

La Pragmática de Felipe II prohibiendo su religión, costumbres, lengua y vestimentas, da lugar a la sublevación eligiéndose en Béznar a Fernando de Válor rey del Valle con el nombre de Aben-Humeya (1568).

Los moriscos de Pinos del Valle colaboraron en la sublevación ayudando a los de la Sierra, incluso salieron al barranco de Acequias para obstaculizar el avance hacia la Alpujarra.

Finalmente, la población morisca originaria quedó bastante reducida, lo que trajo la decadencia de la agricultura, los árboles disminuyeron y la cría del gusano de seda, que había sido muy floreciente, terminó por desaparecer. 

Con la huida prácticamente total de los moriscos comienza una época de declive.

A partir de la repoblación con cristianos provenientes, sobre todo, de Jaén, Córdoba, Galicia y Meseta Norte, la agricultura es a base de pequeñas huertas y cereales (trigo y cebada) tanto de secano como de regadío.  

Progresivamente se va cambiando por la vid, llegando a ser uno de los lugares que mayor producción tiene exportando sus vinos por toda Granada y alrededores. 

Sin embargo, la filoxera del siglo XIX destruyó prácticamente todos los viñedos. 

Madoz, un historiador del Valle de Lecrín, nos describe a Pinos del Rey (antiguo nombre) como “un lugar con una vega que es un jardín delicioso. Su producción es muy rica y variada; el vino y el aceite son los que más abundan,  pues del primero se recogen sobre 20.000 arrobas y del segundo unas 8.000. También se recoge trigo, cebada, maíz, habas y demás legumbres, frutas de todas clases y muy delicadas; abundante caza menor de pelo y volatería y poco ganado, siendo preferido el cabrío". 

Habla, igualmente, de una pequeña industria: “Pinos es un pueblo con una arriería muy importante en la que se ocupaba la mitad del vecindario (había entre 500 y 600 bestias entre burros y mulos), tres molinos de harina, una cantera de piedra, varias fábricas de jabón duro y blando, otras de aguardiente y seis molinos de aceite”. 

Los cítricos que hoy conocemos empiezan en el siglo XX a partir del desastre de la filoxera. Comienza su implantación en Béznar para ir extendiéndose por todo el valle, incluyendo Pinos del Valle.

Naranjos y limoneros se mezclan con olivos centenarios, de esta forma éstos se benefician de los mejores cuidados que se les da a los cítricos y, a su vez, los frutales agridulces se protegen por la altura de los olivos.

El núcleo de Pinos del Valle se encuentra asentado a la sombra del monte Chinchirina, en cuya cima está la Ermita del Santo Cristo del Zapato. 

En el llamado barrio Alto veremos la Ermita de San Sebastián. Data de principios del siglo XIX y está considerada como uno de los ejemplos más interesantes de la arquitectura neoclásica de la provincia de Granada. 

En el barrio Bajo destaca la Iglesia de la Concepción, que fue levantada a finales del siglo XVI. Guarda algunas tallas policromadas de las escuelas de Mena y Martínez Montañés. Declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, constituye un destacado exponente de los templos mudéjares construidos durante el siglo XVI en el Reino de Granada. La Iglesia se ubica en un enclave de alto valor, pues este barrio es el más antiguo del pueblo y conserva cierto aire morisco.

Si queremos obtener una de las mejores vistas del embalse de Béznar y del resto de la comarca, nos tendremos que acercar al barrio de las Eras. Como su nombre indica antiguamente en este lugar se trillaban los cereales y posteriormente se aventaban para obtener el grano. 

 

ÍZBOR  

Madoz" nos describe esta localidad así: "Situado en el Valle de Lecrín, en el centro de un plano inclinado de Norte a Sur, de aspecto poco agradable, combatido por los vientos, con clima sano. Tiene 80 casas de mala construcción, calles estrechas y pendientes, con muy mal piso por las desigualdades y peñascos que en ellas se encuentran; carece de casa capitular, reuniéndose el Ayuntamiento para celebrar sus sesiones en la del alcalde, así como de fuentes dentro de la población, por lo que se surte el vecindario para beber y demás usos de un manantial próximo ella. Tiene por anejo el lugar de Tablate. El terreno es todo quebrado dependiente de Sierra Nevada; sólo hay llano el que forma su vega, que es hábilmente cultivado y comprende 220 marjales de tierra. 

Por bajo de la población corre el río del Valle de Lecrín, llamado Grande y también de Ízbor al pasar por este punto, fertilizando las tierras de sus márgenes. Atraviesa el término la nueva carretera que se está construyendo de Motril a Granada, además existen dos sendas que conducen una a Lanjarón y otra a Pinos del Rey. Produce aceite, vino trigo maíz y algunas frutas, siendo más abundante la primera. Hay alguna cría de ganado cabrio. Su industria son, dos molinos de aceite, uno movido por bestia, y otro por agua, cuyo agente impele también las ruedas de un molino harinero. Se ocupan así mismo sus habitantes en la elaboración del esparto. Su población es de 68 vecinos, 308 almas.

El núcleo de Ízbor. Situado en la margen derecha del río del mismo nombre conserva en sus callejas el añejo sabor de un pasado musulmán: calles estrechas y pendientes llenas de recovecos, vetadas para los automóviles, patios, pasadizos, placetas y algunas viviendas con “terraos”. Su localización y su tipismo anuncian la proximidad alpujarreña. 

Destaca la silueta de la Iglesia de la Purísima Concepción del siglo XVI, en medio de su blanco caserío. De una sola nave y con torre. En su parte más antigua aún se puede ver parte de la estructura de la mezquita sobre la que se construyó. En 1501 Yzbur fue adscrito a la parroquia de Béznar. Después, pasó a ser anejo de Pinos del Valle.

A finales del siglo XVII (al menos entonces comienzan sus libros sacramentales propios) hubo de constituirse un curato en Ízbor con Tablate de anejo. 

También son interesantes sus dos puentes, el viejo y el nuevo, y su barriada de los Acebuches que representa el límite meridional de la comarca, con su algarrobo centenario y su agradable estampa junto al túnel de Ízbor.

 

TABLATE

A 4 km de Ízbor, junto a la carretera de Lanjarón, este histórico lugar ha sido testigo mudo de la guerra de sublevación de los moriscos. Conocido por todos los historiadores y amantes de la cultura, Tablate es una muestra magnífica de cómo era un pueblo en la primera parte del S. XX. Esta población es la puerta de la Alpujarra. Actualmente se encuentra deshabitado y la mayoría de sus casas presentan un avanzado deterioro. Tan sólo quedan algunas casas mantenidas por sus dueños para ciertos periodos vacacionales. A la población se accede por el mismo cruce que hay pasado el nuevo puente de Lanjarón.

Este pequeño y olvidado pueblo se mantiene en los anales de la historia gracias a la posición tan estratégica que ocupaba en la rebelión de los moriscos, allá por 1569. Los granadinos musulmanes se rebelaron y se refugiaron principalmente en la Alpujarra y el Valle de Lecrín. Esta población era una de las claves de su defensa al estar situada en la inexpugnable garganta que forma su río. 

Estuvo habitado hasta los años 50 del S. XX donde aún se celebraban sus procesiones en honor de San Marcos, con banda de música incluida. La procesión discurría desde el pueblo hasta la ermita de la Virgen de las Angustias situada en el Puente de Tablate. En los años 60 empezó a perder población hasta que en los 70 quedaron unas 10 familias reducidas a una en los 90. Un pastor fue su último habitante. Este pueblo lo poblaron los Abarca, Aporta, Fernández, Gómez y Molaens de Galicia en sustitución de los moriscos que vivían con los Villaverde.